2 tiros errados – Noticias Badajoz

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No es que las ayudas convocadas por el Municipio de Badajoz destinadas a los pequeños hombres de negocios cuyos negocios se vieron afectados por la crisis sanitaria y económica fueran la panacea. Nuestro alcalde, Francisco Javier Fragoso, lo reconoció cuando las presentó. Son lo que son: ayudas, previstas para intentar paliar las adversidades que padecen los autónomos de esta ciudad, en la medida en que un municipio puede llevarlo a cabo con fondos propios. Pero, de nuevo, ha errado el tiro.
Ocurrió con el fondo diseñado por el Instituto Municipal de Servicios Sociales (IMSS) destinado a las familias afectadas por el covid y ha vuelto a ocurrir con las dirigidas a los autónomos, mutualistas y pequeños empresarios. El equipo de gobierno puede hacer las lecturas que quiera. Pero que en una convocatoria de ayudas previstas para contemplar gastos de las familias, como consumo eléctrico, alquiler, hipoteca o bien medicamentos, dotada con más de un millón de euros, solo 200.000 lleguen a los beneficiarios (el 20%), en el momento en que se había estimado que posiblemente la cuantía se quedaría corta por las pretensiones detectadas, no es precisamente un éxito. Y si en la siguiente convocatoria, esta vez destinada a los hombres de negocios que han visto mermada su actividad, de los 3 millones que se prevén solo van a llegar a sus destinatarios poco más de la mitad, por supuesto un logro no es y quien haya diseñado este plan no se puede sentir nada satisfecho con el resultado. Algo ha vuelto a fallar y, cuanto menos, el responsable debe reconocer que no ha conseguido los objetivos que se marcó y que no podían ser otros que el fondo se agotase, ya que la necesidad existía, existe y va a existir. El inconveniente es que el sobrante, tanto de las ayudas para familias para empresarios, es imposible recuperar para estos mismos objetivos.
El fondo para contribuir a las familias se abrió en junio. El 15 de noviembre acabó el plazo para solicitarlo y unicamente se presentaron 191 peticiones. Del sobrante el ayuntamiento ha destinado 200.000 euros a los llamados recursos mínimos vitales, que es una línea de la Junta que sí se agota. El 60% que no se ha usado, si bien no se pierde, no se puede volver a invertir en una convocatoria semejante, donde se solventasen los requisitos que pudieron frenar a los probables demandantes a la hora de enseñar sus peticiones. Afirma el concejal de Servicios Sociales que el fundamento puede ser que estas ayudas estaban abiertas a demandantes no comunes de Servicios Sociales, que posiblemente no se han planteado que tuviesen derecho a recibirlas. Si así ha sido, ha fallado el mecanismo de información.
Como algo ha tenido que fallar en la convocatoria para los autónomos, si de los 3 millones accesibles, ya el conjunto de gobierno municipal calcula que 1,4 se quedan en la saca y no van a llegar a sus receptores. Descarta el ayuntamiento abrir una exclusiva convocatoria, pues sabe que si los interesados no las han pedido en mes y medio (el plazo terminó el 30 de noviembre), ya no van a llevarlo a cabo. Ha habido asociaciones de autónomos y empresarios que se han quejado de la complejidad del proceso, lo que ha provocado que haya posibles beneficiarios que se han echado para atrás y ni siquiera han rellenado la aprobación. Una protesta que tampoco distribuyen en el edificio de la plaza de España, donde afirman que con el dinero público hay que ser realmente exigente para asegurar que llega a quien verdaderamente lo requiere. ¿Se equivocaron entonces en los cálculos iniciales de ambas convocatorias? Porque la previsión era que tanto un fondo como otro se quedarían cortos. No es creíble que todo aquel que tiene derecho a estas ayudas las ha pedido. No existe quien piensa que familias y hombres de negocios con dificultades no hagan lo imposible por rascar en algún fondo de algún pozo. No es que el ayuntamiento no apuntase bien, quizá el mecanismo del arma era bastante enrevesado.






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