La Casa del Sol o de los Solís está situada en la parte más alta de la Ciudad Monumental Cacereña, frente al ábside de San Mateo, en el Callejón de la Monja. Es una construcción típico ejemplo de ‘Casa Fuerte’ de estilo gótico, con pocos huecos al exterior, levantada en el siglo XV y reformada a lo largo del siglo XVI. Estaba cerca del cementerio de San Mateo, se puede leer en una de las piedras la palabra ‘Cimeterio’.
En esta casa lo más destacable es su fachada, que consta de una portada con arco de medio punto y sencillas dovelas, con un gran alfiz que enmarca el escudo de la familia Solís (Una figura de sol con dieciséis rayos y cabezas de dragantes mordiendo ocho de ellos). Es un ejemplo de escudo parlante, de sol, Solís. Todo ello coronado por un yelmo de caballero. En el extremo izquierdo del alfiz encontramos una preciosa gárgola.
En la parte superior de la fachada podemos apreciar dos ventanas semicirculares con arco rebajado y, sobre todo, el matacán semicircular, parapeto de tambor semicilíndrico, con aspilleras en forma de cruz y sujetado por tres ménsulas. La torre fue desmochada por orden de Isabel la Católica para evitar los incidentes y luchas entre los nobles.
El más destacado miembro de la familia Solís, aunque no de la rama que fue propietaria de esta casa, fue D. Gómez de Solís, que entre sus hazañas está la de dar muerte a un toro que estaba acosando a los soldados de a pie en presencia del rey Enrique IV. Por esta y otras hazañas fue nombrado en 1458 Maestre de la Orden de Alcántara. Hay quien afirma que ha sido la faena taurina mejor premiada en la Historia de la Tauromaquia Española. Murió en el Castillo de Magacela en 1473, siendo enterrado en el Monasterio de San Francisco de Cáceres.
Hay otra leyenda sobre el apellido y el escudo de la familia Solís que cuenta que en 1490 Los Reyes Católicos estaban en Granada con los últimos coletazos del fin de la Reconquista, cuando el campamento cristiano sufrió un enorme incendio. Para levantar el campamento necesitan pedirle dinero a las Cortes Generales que estaban reunidas en Tordesillas. Dándose cuenta la Reina de que no tenía tiempo para llegar antes de su disolución emprendió el viaje y al llegar a Cáceres encomendó a un caballero la tarea de ir a Tordesillas para pedir el dinero que necesitaba diciéndole: «Si con sol is y con sol volvéis, noble seréis». El caballero fatigando varios caballos logró llegar a Tordesillas y regresar a Cáceres con la misión cumplida. La Reina le nombró Maestre de la Orden de Alcántara, le concedió el apellido Solís con el escudo con el sol y le hizo Grande de España. En la época de D. Manuel Fraga que España se vendía turísticamente en el exterior como destino de sol y playa, los posters que se hacían de Cáceres eran de la fachada de esta casa con el escudo de los Solís, se pretendía vender el sol de Cáceres. Uno de sus últimos propietarios D. Vicente Mariano de Ovando y Perero acompañó al Infante Don Carlos a su exilio en Francia e Italia. Allí conoció al sacerdote Gaspar del Búfalo, que fundó la orden de “Misioneros de la Preciosa Sangre”, concediéndole esta casa cuando falleciera su esposa en 1899. Por eso en la actualidad la Casa del Sol es custodiada por los Padres de la Preciosa Sangre y por la Fundación Gaspar del Búfalo que depende de ellos.


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