Un niño de 11 año fue hospitalizado la pasada semana tras recibir una paliza, supuestamente con tintes homófobos, por parte de otro menor de 15 años. Ocurrió en la puerta de un centro de Murcia, donde quedó inconsciente. Algún infracción penal es repudiable, mas las que vienen movidas desde el odio debido «a la raza, el origen nacional o étnico, el lenguaje, el color, la religión, el sexo, la edad, la discapacidad intelectual o bien física, la orientación sexual u otro aspecto semejante, son especialmente censurables». De esta forma lo recopila el Ministerio del Interior en su Plan de Acción de Lucha contra los Delitos de Odio. Y falta hace, porque estas infracciones con categoría penal prosiguen creciendo en España, desde las 1.224 registradas en 2014 (en el momento en que han comenzado a contabilizarse los ‘delitos de odio’), hasta las 1.598 acontecidas en 2019, último ejercicio computado.

En Cáceres, sin embargo, sostienen una trayectoria descendente. Alcanzaron su máximo en 2016, con 16 hechos penales de esta clase, pero luego bajaron a 8 en 2017 y se mantuvieron en 8 al año siguiente. Ya en 2019 cayeron a 5. Además, Cáceres se mantiene en la parte más baja del ranking nacional, entre la decena de provincias con inferiores incidencias, solo por delante de Zamora (4), Guadalajara (1), Huesca (4), Lugo (3), Soria (2), Teruel (1), Ceuta (1) y Segovia (0). Está igualada con Melilla y La Rioja (ambas con 5). En cambio, en la parte alta de la tabla se ubican Barcelona (327) y La capital española (244), consecutivas de Girona (85) y Cádiz (40).

Exactamente, las infracciones denunciadas en Cáceres solo representan el 0,3% del total nacional. Respecto a las causas, durante  2019 se causó 1 delito de odio por antigitanismo, 1 por ideología, 1 por orientación sexual y también identidad de género, y 2 por  racismo/hostilidad a los extranjeros.  Si sumamos todos y cada uno de los datos desde 2014, llama fundamentalmente la atención que la mayor parte de estos asaltos en Cáceres  se hayan producido por cuestiones de ideología (22), seguidos de los realizados contra personas con discapacidad (9), por causa de racismo/hostilidad a los extranjeros (6), orientación sexual e identidad de género (5), discriminación con motivo de sexo/género (2) y antigitanismo (1). Sin embargo, nunca se dió un caso en Cáceres por antisemitismo, aporofobia, opiniones o bien prácticas religiosas, discriminación generacional, o bien discriminación por razón de enfermedad, que son otros tipos de delitos de odio contemplados y censurados por la legislación de españa.

ASÍ SE MANIFESTAN

Aunque estén consideradas como penales, no todas y cada una estas infracciones tienen la misma gravedad, depende del modo en que se generen (acoso, abuso, amenaza, agresión, descrédito, estafa y también homicidio). La tipología penal de los delitos de odio tiene dentro hasta 143 teóricos.  Durante el último año en la ciudad más importante cacereña, de los cinco casos mencionados, uno se cometió con apariencia de amenaza a conjunto étnico/cultural; otro como delito contra la libertad de conciencia y los sentimientos religiosos; un tercero acabó en lesiones; otro más se registró como resistencia/desobediencia a la autoridad; y el último fue tipificado como trato degradante.

Las víctimas de estos asaltos abarcan todas las edades. En Cáceres, los últimos casos se han producido sobre personas de 18 a 65 años, mas también los menores los padecen, y aparte se encuentran principalmente indefensos. En cuanto al lugar, dos de las incidencias denunciadas en Cáceres el año pasado tuvieron lugar en la vía pública, y el resto dentro de una vivienda, en un establecimiento y en otro tipo de instalación sin saber. Llama la atención que en el total del país, más de la mitad de las infracciones se generan en las calles (616), seguidas de las casas (317), cuyas paredes dan cobertura en no pocas ocasiones a ilegalidades.

Mas aparte de los cinco hechos penales contabilizados en Cáceres, durante 2019  además se produjeron tres  infracciones administrativas relacionadas con este ámbito. Aunque de menor gravedad, fueron igualmente recogidas en el Portal de Criminalidad del Ministerio del Interior.

LA IDEOLOGÍA, EN CABEZA

Con respecto al escenario general del país, los delitos de odio de alcance penal crecieron un 8% en un solo año y un 30% en el último lustro. Son datos preocupantes.  Además a nivel nacional, la ideología piensa la primordial causa de estas agresiones, con 596 casos registrados en 2019, y con un ascenso del 102% en solo cinco años. Resulta cuanto menos singular que en un país democrático sean precisamente las diferencias ideológicas las que encabecen los delitos de odio.

Muy cerca se ubican las infracciones por racismo/hostilidad a los extranjeros, con 515. Adjuntado con la ideología forman el conjunto más numeroso, y  también son varios los colectivos damnificados, cada uno con su idiosincrasia, según señala el Ministerio del Interior.

El tercer sitio de este ranking nacional del odio lo llenan los delitos contra la orientación sexual e identidad de género, con 278. En cuarto lugar, ahora a muy distancia, con 69 casos, se posicionan las discriminaciones penales por razón de sexo/género, y tras ellas, con 66, están  las infracciones contra las opiniones o bien prácticas religiosas. Otras incidencias menores en España son los delitos de odio contra las personas con discapacidad (26), el antigitanismo (14), la aporofobia (12), la denominada ‘discriminación generacional’ (9), la discriminación con motivo de patología (8) y el antisemitismo (5).

UNA INFRACCIÓN ‘ACTUAL’

El criterio de ‘delitos de odio’ es relativamente moderno, de ahí que casi todos los sacrificios completados por las organizaciones de todo el mundo y los países para hacerle frente, se comenzaron ya en el siglo XXI. España viene actuando en este campo desde 2012, mediante el avance de una secuencia de ideas que han sentado las bases de lo que en este momento es una lucha abiertamente popular y difundida contra esta lacra en España. Y esto porque no solo produce destacables secuelas en las víctimas y sus familiares, sino que aparte «fractura totalmente» a una sociedad.

Así lo recoge el Plan de Acción de Lucha contra los Delitos de Odio, la última estrategia que ha puesto en marcha el país. El año pasado ahora se produjeron 590 detenciones y también indagaciones en España por estos hechos, 1 de ellas en Cáceres, que ahora amontona 21 desde 2014.

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