¿Debe existir cámaras en las salas de los centros educativos extremeños a fin de que aquellos alumnos que están en casa recluídos puedan seguir las clases que se imparten presencialmente en sus colegios o bien institutos? ¿O bien no? Este es el enfrentamiento que desea abrir el Sindicato del Profesorado Extremeño (PIDE) después de que la Consejería de Educación haya autorizado ahora la posibilidad de retransmitir en directo las clases a través de ‘webcam’, como avanzó ayer este periódico.

«La respuesta no es sí y tampoco no, pero pensamos que al menos se debería averiguar con los docentes porque afecta de manera directa a sus condiciones laborales», enseña Alfredo Aranda, vicepresidente de PIDE, que ten en cuenta que Educación ahora descartó la utilización de cámaras este verano tras anunciarse en La capital española.
La consejería extremeña envió el pasado martes una circular a todos y cada uno de los centros académicos que permite en este momento esta alternativa y en la que se detalla de qué manera debe hacerse esa emisión directamente. Pero el sindicato considera que esta circular «contraviene el principio general de negociación colectiva», puesto que no ha sido negociada con las organizaciones sindicales antes y, además de esto, «puede vulnerar la normativa de protección de datos». Por eso, urge la celebración de una mesa sectorial para analizar la conveniencia o bien no de la emisión de las clases directamente.

Entre los puntos más calientes de la instrucción ahora mandada a los centros está la posibilidad de que esas imágenes sean grabadas por los estudiantes, aunque la norma lo prohíbe de manera expresa. «El hecho de que esa comunicación asegure que la emisión va a ser directamente y que las sesiones no pueden grabarse no afirma que no se graben y que terminen utilizando la imagen del enseñante para objetivos aviesos», expone en el escrito de PIDE registrado en la consejería.

También temen que logren producirse presiones para retransmitir las clases, si bien sea una herramienta de uso voluntario para el docente. «Que no sea obligación tampoco asegura que no se presione al enseñante, desde la inspección didáctica o bien desde las asociaciones de padres, a fin de que utilice las cámaras en su actividad docente».

Por su lado, desde la Federación Regional de Asociaciones de Madres y Progenitores de Alumnos (Freampa) consideran que la retransmisión de las clases de parte de esos docentes que quieran es una alternativa «ventajosa» para los estudiantes que están confinados en sus casas, siempre que se realice por medio de las interfaces autorizadas y que se tengan en cuenta las restricciones tecnológicas de las familias para «evitar desigualdades, porque la brecha digital prosigue estando», apunta Eva Rodríguez, la novedosa presidenta de la Freampa. «Si se hace de forma precisa, entendemos que no debe plantear inconvenientes». 






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