El enfrentamiento sobre la semana laboral de cuatro días sigue vivo. El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha subrayado este viernes que el «calado» de la viable instauración de la semana laboral de cuatro días en España requeriría con anterioridad a su adopción de un análisis «muy riguroso» sobre los efectos que tendría sobre el empleo y su productividad.

A lo largo de su comparecencia frente a la Comisión de Capitales del Senado para reportar sobre el emprendimiento de ley de Presupuestos del 2021, Hernández de Cos se mostró «sensato» a la hora de pronunciarse sobre la oportunidad de una semana laboral de 4 días en España. No obstante, ha indicado que el «calado» de esa medida exigiría antes de tomar «ningún tipo de decisión» de un análisis «rigurosísimo» para considerar su efecto sobre el empleo, dado que numerosos análisis empíricos previos mostraban que dicha reducción de la jornada de trabajo semanal podría ocasionar una reducción de horas trabajadas y podría traducirse en una bajada de los costos laborales (salarios).

«La iniciativa debe estar definida, si se trabaja 4 o bien 5 días hay que ver qué ocurre con los sueldos, el sueldo es fundamental», ha apuntado. De la misma manera, ha instado a investigar el impacto sobre la productividad, siendo la variable más relevante para el crecimiento a la larga. «Sin haber hecho un análisis riguroso de esas dos dimensiones (efecto en empleo y eficacia) no me puedo vocalizar», ha añadido.

El secretario de Estado de Empleo y Economía Popular, Joaquín Pérez Rey, asimismo ha reconocido este viernes que el enfrentamiento sobre el tiempo de trabajo, en el que ha enmarcado la iniciativa de la semana laboral de 4 días, «es el enorme enfrentamiento», mas debe abordarse en una futura ley y no en los Presupuestos.

Pérez Rey ha considerado que ese enfrentamiento «no tenemos la posibilidad de incardinarlo en un ámbito presupuestario», en cambio cree que el Gobierno de coalición tiene un «deber fuerte» con el enfrentamiento sobre el tiempo de trabajo, desde un punto de vista tanto cuantitativo como cualitativo, y que para eso «una ley de empleo del tiempo sería un escenario propicio».

La presidenta de la Autoridad Sin dependencia de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Cristina Herrero, aseveró esta semana que «no es el instante» de utilizar en España la semana laboral de 4 días y, en cualquier caso, apuntó que una reducción de la día debería llevar aparejado un ajuste correspondiente en el salario, en frente de la defensa de la medida efectuada por el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, opinó también que en España no existe margen para establecer una semana laboral de 4 días, debido a que bajo su punto de vista los escenarios de eficacia y competitividad son todavía poco provechosos en relación a otros países.

Hernández de Cos ha explicado que la tasa de ahorro sufre un repunte «significativo» en las crisis, más allá de que en la actual no se sabe qué parte se corresponde con el ingrediente precautorio o con la imposibilidad de consumo derivada del confinamiento. En cualquier caso, ha apuntado que la correlación entre tasa de ahorro y paro es «muy elevada» y ha resaltado la «noticia positiva» de que el incremento de la tasa de paro fué menor por el recurso de los erte, un factor «particularmente considerable», ya que influye en la evolución de la tasa de ahorro y el consumo y, por ende, en el desarrollo.

Según los distintos escenarios, el Banco de España prevé que la tasa de paro se ubique entre el 15,7% y el 16,2% este año; para subir a entre el 17,1% y el 20,5% el próximo año. Ya en el 2022 bajaría a una horquilla de entre el 14% y el 18,1%, y en el 2023 se ubicaría entre el 12,4% y el 17,6%. De algún forma, De Cos ha destacado que los ERTE son una medida «sustancial» y piensa que «no hay que descartar que se extiendan alén de la fecha prevista», fijada para el 31 de enero. Además, ha avisado de que algunas empresas deberán acometer ajustes de plantillas de forma parcial o bien total frente a los cambios «estructurales» del consumo y que para muchos campos logre resultar «contraproducente» recurrir a los erte.






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