De esta forma lo ha manifestado Angosto a lo largo de su intervención en un acontecimiento coorganizado por el Banco de España, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el Ministerio de Economía y el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, que busca impulsar el papel de todo el mundo financiero en el desarrollo de descarbonización. «Las entidades miden y gestionan riesgos bancarios tradicionales, como el de mercado o bien el operacional, pero, hasta hoy, no estarían considerando plenamente los catalogados peligros físicos, derivados de los efectos directos del cambio climático», indicó.

Asimismo se ha referido a la importancia de los peligros de transición, derivados de las políticas y regulaciones públicas, cambios tecnológicos o bien de comportamiento relacionados con la descarbonización. La subgobernadora del Banco de España ha afirmado que cuando las entidades gestionan sus peligros de un modo correcto, están favoreciendo una eficiente asignación de los elementos económicos disponibles, al discriminar aquellos proyectos con mayor posibilidad de éxito de aquellos que no son ejecutables a medio plazo. En esta línea, ha subrayado que la incorporación de estos nuevos elementos a la gestión tradicional de los peligros bancarios no piensa enfrentamiento alguno, sino al contrario.

No obstante, Angosto ha admitido que tanto los riesgos físicos como de transición pueden afectar en última instancia a la solvencia de los clientes bancarios al valor de determinados activos negociados o bien utilizados como garantía, aparte de incrementar la frecuencia y severidad de acontecimientos operacionales derivados de la meteorología. «Es bien sabido que las medidas transformadoras para cambiar nuestro modelo productivo afectarán a los acreditados bancarios», ha señalado, agregando que, y también algunos casos darán sitio a ocasiones, y, en otros, impactarán negativamente en el modelo de negocio de determinados campos. Por su parte, ha indicado que los supervisores y bancos centrales también deben contemplar estos riesgos en sus análisis, ya sea en su tarea como supervisores macroprudenciales o a la hora de realizar previsiones económicas. «De la misma manera que en la situacion del área bancario, la incorporación de estos impactos a nuestros análisis no solo no implica inconveniente alguno, más allá de los desafíos metodológicos, sino que es a todas luces necesaria», ha aseverado. Angosto ha dicho que los supervisores no pueden ignorar los cambios planteados por la ley de transición, dado que tendrán efectos «muy considerables» e inclusive sistémicos sobre ciertos sectores de actividad.

En verdad, ha precisado que el Banco de España está cooperando con el Ministerio de Transición en la evaluación de este encontronazo en los campos y la economía. Por otra parte, hizo alusión al papel de los inversores. Bajo su punto de vista, la creación y posterior avance de los bonos verdes, al margen de ideas oficiales y como respuesta primordial a la demanda de inversores privados, revela el creciente interés por la inversión responsable. «Sólo hay que hojear la prensa para revisar que hablamos de una tendencia consolidada», ha señalado la subgobernadora del Banco de España, quien ha insistido en que del mismo modo que es imposible investigar la solvencia empresarial sin información contable confiable y homogénea, no se puede considerar el compromiso de la actividad medioambiental sin tener información homologable.»






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