El Gobierno subastará un mínimo de 19.500 megavatios renovables hasta 2025, según se avanza en una orden publicada este viernes por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que va a estar en consulta pública a lo largo de 7 días, antes de pasar el filtro de la Comisión Nacional de los Mercados y la Rivalidad (CNMC). En se establece un calendario indicativo de las pujas que se celebrarán hasta 2025, un tiempo en el que se prevé subastar cerca del 80% de los objetivos establecidos en el PNIEC.

La primera puja será en el mes de diciembre de 2020 para un mínimo de 3.100 megavatios, de los que «cuando menos» 1.000 serán fotovoltaicos, 1.000 eólicos y 80 de biomasa quedando el resto de potencia a subastar sin restricción tecnológica.

Desde entonces, en fotovoltaica va a deber subastarse un mínimo «juntado» (va a depender de los desenlaces de las subastas precedentes) de fotovoltaica de 2.500 megavatios en 2021, 4.000 en 2022, 5.500 en 2023, 7.000 en 2024 y 8.500 en 2025; mientras que en eólica serán 2.800 en 2021, 4.600 en 2022, 6.400 en 2023, 8.200 en 2024 y 10.000 en 2025. Además, también se establece el propósito de del sol termoeléctrica (100 een 2021, 200 en 2022, 300 en 2023, 400 en 2024 y 500 en 2025) y biomasa (140 en 2021, 200 en 2022, 260 en 2023, 320 en 2024 y 380 en 2025). Así como 20 megavatios en 2021 y 2022, 40 megavatios en 2023 y 2024 y 60 megavatios en 2025 de otras tecnologías como biogás, hidráulica o bien maremotriz.

El producto que se subaste será la capacidad instalada y los participantes pujarán ofertando el precio que están dispuestos a cobrar por la energía que genere la instalación. Además, hoy en dia, ya se permite la convocatoria de subastas con hibridación, subastas para novedosas plantas renovables o bien para ediciones o repotenciaciones de tecnologías existentes y además para alojamiento, aunque en este último caso solo para administrar la energía que se produzca en la propia instalación.

El objetivo, según protege el Ejecutivo, no es que el cien por cien de las novedosas renovables instaladas de aquí a 2030 venga de subastas, sino un mínimo. De este modo, estos volúmenes se complementarán con los que se deriven de otros instrumentos de apoyo a las renovables como la línea sustentada económicamente por el Fondo Europeo de Avance Regional (Feder), por el Instituto para Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), los contratos de compraventa de energía (PPA) o la instalación de placas de autoconsumo.

OBJETIVO DE LAS SUBASTAS 

A juicio del Ejecutivo, las subastas son primordiales, además de para reducir el riesgo de la inversión para los pequeños inversores, para establecer un despliegue sostenido en el tiempo y que la cadena de valor industrial se mantenga. Es decir, que no ocurra como pasó tras el boom de 2013. Si se deja que ande solo la mano invisible, defienden, es posible que ahora haya bastante apetito de las considerables compañías, mas cuando la indecisión sobre el precio del mercado sea mayor, los proyectos se ralentizarán, lo que puede ocasionar parones en los pedidos.

También consideran que son necesarias a fin de que el valor de la factura de la luz de los consumidores baje directamente, pues los triunfadores de estas subastas no van a cobrar el precio más caro que fije el ‘pool’ (sistema marginalista con el que funciona el mercado eléctrico) sino más bien el que habían dicho en la subasta, que será bajo el ‘pool’, por lo cual provocará un descenso de costes en el cliente final. Y, por último, afirman, se trata de un mecanismo de consenso internacional, utilizado por todos los países para disponer renovables.






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