Ya sabes: los pobres, ni el más mínimo desliz. Para Robert, el chico de 25 años detrás del alias Ergo Pro, vecino del barrio de San Cristóbal, en las afueras de Madrid, un fracaso en la universidad le hizo perder la beca de estudios de Sociología. No podía tardar mucho más en combinar carrera, trabajo y rap. En este último, tiene bastante formación desde que se inscribió en un taller de hip-hop a los 13 años. «Mi barrio se quedó de la mano de Dios, hay mucha marginación, y hacen programas para ayudar a los niños para que no mientamos ni estemos en la calle», explica Bobby, así llaman a este madrileño de ascendencia nigeriana, mientras envía saludos desde este texto a Perico, el educador social que impartió ese taller y encendió la mecha.

Después de años de publicación, Ergo Pro presenta ahora el disco sharp ‘Dogma’, una obra de rap ortodoxa – «No soy un puro ni un reformista», dice – que cuestiona el orden de las cosas desde la visión de un joven que nunca es abandonado por las crisis económicas y sociales. Son perennes, como el racismo. Su disco está lleno de mensajes en ese sentido basados ​​en la experiencia de un joven negro madrileño que, además, está intentando abrirse camino en la industria musical. Una poderosa imagen ilustra la portada de ‘Dogma’: Jesús es negro. «¿Por qué no sale la cosa? He sido fuerte durante seis años, haciendo colaboraciones poderosas, he ido a muchos lugares … Al final eligen a alguien que es más comercializable para el régimen», dijo. comenta la dificultad de despegar como artista en España siendo negro. «Paz para Valtònyc huyendo de España», dice en la canción ‘Fakin Jax’. «Necesitamos más apoyo de la industria. Gente que está realmente dentro del hip-hop y no gente de fuera que busque aprovecharse», defiende.

NO HAY REFERENTES

Bobby, un español de primera generación, explica cómo ha sido crecer en la España blanca: «No he tenido ningún referente negro en Madrid. Todas las referencias que pude tener fueron personas blancas que hablaban de otro movimiento que no me representaba. Y ahora quiero ser un referente para todos esos chavales que han sido apátridas, que los ven desde ahí y viceversa. “Conoce casos de estos a patadas, porque en San Cristóbal la población no española supera el 35%. A la cima.” Los bloques, la lluvia, el frío, cada meseta … Eso favorece la imaginación del peñón. Aquí hay un barrio de chabolas vertical, mucha gente en edificios muy altos, la densidad es muy fresca y eso se nota en mi rap o en el de cualquier otro chico de Madrid ”, razona sobre la poderosa escena del rap que se agolpa en las afueras de la ciudad capital.

En su historia no hay ficción. Ergo Pro sigue la doctrina de Chuck D, que el rap es ser un cronista del barrio. Estamos hablando de una jugada que es real. Al final, el rap es una forma de dar voz a quien no la tiene. Por eso creo que no se debe mentir, exagerar o decir lo que no es ,» él dice. ¿Y qué pasa en San Cristóbal? “Somos la última frontera de Madrid, estamos al límite. Nos han abandonado. La policía no viene cuando tiene que hacerlo, pero sí viene a multarle. Hay humildad, gente buena, gente mala … Y un caldo de cultivo muy. Multicultural «.

Su sonido está influenciado por muchos de los derivados que hay dentro del hip-hop, pero sobre todo por el rap hecho en Nueva York – «me pone la piel de gallina» -. En los ritmos es versátil aunque manteniendo siempre una esencia clásica. Confía ahora, aunque con los pies muy pegados al suelo, que ‘Dogma’ le dará lo que quiere, una estabilidad que le permita concentrarse en eso. «He conocido a gente poderosa, he grabado en estudios geniales … Pero trato de no tener muchas esperanzas y luego no suicidarme. Si no sale, seguiré enfocándome en encontrar mi dinero», zanja.


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