España y Reino Unido deben conseguir un acuerdo sobre Gibraltar antes del 31 de diciembre para evadir un «brexit duro» en la Verja. La falta de acuerdo forzaría a establecer un control de mercancías y personas, salvo por los trabajadores transfronterizos que se hayan registrado como semejantes y que contarían con un documento concreto que les dejaría moverse con independencia.

Todos los demás ciudadanos, deberán cumplir con los requisitos de algún frontera exterior de la UE, según ha explicado en rueda de prensa la ministra de Exteriores, Arancha González Laya. En la sede del Ministerio, la titular de Exteriores ha subrayado que el acuerdo alcanzado el pasado 24 de diciembre entre el Reino Unido y la UE “no se aplica a Gibraltar” por lo cual es necesario lograr un “acuerdo separado que está negociando España con Reino Unido y que no está concluido”.

A contrarreloj

“Si hay un principio en concordancia, podríamos modular la movilidad en la frontera con Gibraltar, y si no hay principio en concordancia, es frontera exterior de la UE con un país tercero y la modulación es realmente difícil”, ha subrayado la ministra tras avisar de que “no hay plan B, no puede haber plan B”. El pasado día 24 tras hacerse conocer el principio en concordancia, en un comunicado, el ministro primordial de Gibraltar, Fabian Picardo, alertó de que las negociaciones sobre su frontera «van a contrarreloj». «Soy ilusionado en relación a que vamos a ser capaces de alcanzar ese acuerdo», apostilló Picardo.

Además, González Laya ha detallado que, en previsión de la aplicación del acuerdo global que fué ratificado por unanimidad por los países miembros de la UE, el Gobierno tiene previsto aprobar en el Consejo de Ministros de mañana un pack de “medidas de adaptación” específicas los diferentes sectores damnificados por la salida del Reino Unido de la unión, principalmente los ámbitos pesquero, de automoción, transportes y seguridad, entre otros.






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