¡Hasta siempre Magdalena! – Noticias Cáceres

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Desde el sábado el hospital Manuel Encinas está de luto. El coronavirus se ha llevado a entre los suyos, Magdalena González, pediatra de 67 años que se jubiló hace año y medio en este ambulatorio, si bien seguía ejercitando en su consulta privada. Nada en sus pasillos volverá a ser igual, a pesar de que Magdalena por el momento no se encontraba con ellos a diario. Pero sí son muchos los recuerdos: «fué la pediatra de varios de los hijos de los compañeros del centro. Y duele vivir esto tan de cerca», dice el presidente del instituto de médicos de Cáceres, Carlos Arjona, facultativo asimismo en este centro de salud cacereño.

González es la segunda médico de la región fallecida a causa del covid-19, junto a Sebastián Traba (65 años), que ejercía como profesional de Atención Primaria en el centro de salud de Nuevo Cáceres. La ciudad asimismo perdió a un informático que trabajaba en la gerencia del área de salud.

Magdalena González continuó tres semanas ingresada en el hospital San Pedro de Alcántara, en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), donde luchó hasta el final. Hasta el viernes durante la noche, cuando se apagó para siempre, habiéndose despedido de su marido. Deja tres hijos, cuatro nietos y una cantidad enorme de pequeños ‘de adopción’, a los que curó, mimó y cuidó desde su consulta, tanto en el Manuel_Encinas como en el Plaza de Argel, donde ejercitó casi toda su historia. Muchos son los progenitores de la región que aguardan y quieren que siga haciéndolo ahora, desde dónde esté.

El domingo, un día una vez que se conociera la novedad de su fallecimiento, sus pacientes  depositaron en la puerta del centro de salud un ramo de flores. Y desde la vuelta del puente los teléfonos del ambulatorio no cesan de sonar para ofrecer el pésame a los trabajadores. Ayer sus compañeros le rindieron un pequeño homenaje con un minuto de silencio. «Los fallecimientos es lo que más duele y lo que más preocupa y, obviamente, entre los compañeros duele considerablemente más», asegura el gerente del área de salud, David Zambrano, presente asimismo en la concentración.

El silencio se rompió con un gran aplauso como agradecimiento a su tarea. Ahora el sábado, cuando el coche fúnebre con los restos fatales de Magdalena salió del tanatorio en dirección al cementerio, sus colegas de profesión le hicieron un paseíllo y la despidieron también entre lágrimas y aplausos. Fue su forma de mostrar que están ahí, a su lado, en un instante en el que ni siquiera caben las muestras de aprecio a familiares. Duro y bien difícil. ¡Hasta siempre Magdalena!






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