«No tenía motivo para hacerle eso a Antonio, de hecho nos llevábamos muy bien». Es lo que ha dicho esta mañana en la Audiencia Provincial de Badajoz I. D. C., la mujer acusada de acabar con la vida de A. O. M. estrangulándolo tras haber mantenido sexo y haber consumido droga juntos. Los hechos que se le imputan tuvieron lugar el 2 de mayo del 2018 en un piso de la barriada pacense de Valdepasillas, donde un amigo del fallecido lo había dejado alojarse de manera temporal y al que él invitó a la acusada.

Según contó ayer la mujer, ambos llegaron de madrugada a esta vivienda, donde se encontraba un tercer inquilino en esos momentos. Tras mantener relaciones sexuales y consumir droga, se quedaron dormidos y al despertarse, sobre las tres de la tarde, ella volvió consumir sustancias estupefacientes y se marchó creyendo que el hombre estaba dormido. Antes, le cogió 10 euros de la cartera y le escribió una nota diciéndole que se los devolvería cuando cobrara la Renta Básica unos días después. El cadáver de A. O. M. fue descubierto por su amigo y el otro compañero de piso sobre las 18.30 horas de esa tarde, cuando entraron a la habitación para comprobar cómo se encontraba tras no responder a sus llamadas.

La versión ofrecida por la acusada en la primera sesión del juicio que se sigue contra ella en la Audiencia Provincial dista mucho de la que defienden el Ministerio Fiscal y la acusación particular, que consideran a la mujer autora de un presunto delito de homicidio con abuso de superioridad y otro de robo con violencia y lesiones. El fiscal y el abogado de la familia han apoyado sus tesis señalando que I. D. C. fue la única persona que estuvo con la víctima en las horas previas y posteriores a su fallecimiento, que se estima que ocurrió sobre las 10 de la mañana, así como que las muestras de ADN halladas en las uñas del fallecido se corresponden «plenamente» con su perfil genético. Ambos, que apuntan como posible móvil que no se viera satisfecho el pacto entre ellos para tener sexo a cambio de droga o dinero, han sostenido que tras presuntamente acabar con su vida, aprovechando que él dormía tras haber consumido una gran cantidad de droga, pastillas y bebidas energéticas, la acusada cogió el dinero que tenía en la cartera, una cantidad mayor a la que ella reconoce, y trató de fabricarse una coartada dejando la nota y avisando de que la había dejado escrita a uno de los inquilinos del piso. Asimismo, cuestionaron que mantenga en su defensa que pensó que A. O. M. estuviera dormido, pues tras varias horas muerto, los signos de ‘rigor mortis’ eran evidentes.

La acusada, por su parte, negó que entre ellos hubiera un pacto para mantener relaciones sexuales a cambio de droga o dinero y no se hubiera cumplido, sino que, por el contrario, él compartió con ella sus sustancias estupefacientes en todo momento por voluntad propia. «Surgió así porque nos conocíamos de antes», dijo. En este sentido, la mujer, a preguntas de la defensa, aseguró que en la época en la que sucedió el crimen trabajaba limpiando en un domicilio de una persona que vendía droga, que era con lo que le pagaba sus servicios (se la daban cada 4 horas), además de percibir la renta básica, por lo que tenía dinero y sustancias estupefacientes para cubrir sus necesidades. También rechazó que en algún momento se hubiera producido algún tipo de violencia o forcejeo entre ella y el hombre. En su declaración, I. D. C. ha señalado que la habitación en la que estaba con el fallecido no tenía cerradura ni pestillo y cree «posible» que alguien pudiera haber entrado y matado a A. O. M. sin que ella se hubiese dado cuenta. «Estaba cansada y dormida y no me enteré de nada».

Los dos inquilinos del piso en el que sucedieron los hechos han comparecido como testigos. El amigo de la víctima ha contado que de madrugada tocó a la puerta de su habitación para pedirle pastillas, pero le respondió «estoy con una tía, luego te veo». Él esperó, pero al ver que no salía del cuarto, se marchó al hospital para que le recetaran los medicamentos. Aseguró que no vio a la mujer, pues cuando se despertó al día siguiente, esta ya se había marchado, y que no oyó nada. Tampoco el otro morador de la vivienda, que no tenía relación alguna con el fallecido,

En la sesión ha habido varias referencias a un enfrentamiento entre la persona para la que trabajaba la acusada y el fallecido por un asunto de drogas, de los que la primera, según ha dicho, tuvo conocimiento tras el crimen.

El fiscal y la acusación particular, ejercida por Pedro Rodríguez, solicitan para I. D. C. 15 años de prisión por un delito de homicidio con abuso de superioridad y otros 5 años por el de robo con intimidación, con la agravante de reincidencia. Mientras, la defensa, a cargo de Cipri Cerezo, solicita la absolución. El juicio, con jurado popular, se retoma esta tarde.


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