El promotor del hotel de las Tres Campanas, Paco Guerrero, no tiene prisa por culminar la obra. Abrirlo ahora mismo no sería rentable debido a la inactividad de la industria debido a la crisis de salud. «La fecha de apertura es la recuperación económica», especifica. Los trámites se iniciaron en 2010 y se espera que las obras, que se iniciaron en mayo de 2017, estén casi terminadas. Según Guerrero se ejecuta al 75%.

La ambiciosa actuación se basa, por un lado, en la rehabilitación de la histórica juguetería de la Plaza de la Soledad, que recupera su aspecto original (que data de 1899). Sus propietarios están decididos a cuidar cada detalle, reemplazando las piezas faltantes idénticas a las que estaban allí: la madera de la escalera, el piso, el artesonado y el techo, el estuco de las paredes que imitan la piedra natural y los cristales de el gran lucernario que da luz a todas las plantas. La limpieza es la obsesión de Guerrero, quien insiste en que se aprecia prístina toda la belleza que mantiene el interior del edificio.
Este espacio se convertirá en cafetería de la cervecería en el primer piso (tiene 4 más el sótano), de 450 metros cuadrados, y posteriormente los de los salones de fiestas, incluida la terraza, donde se encuentra la maquinaria del reloj (de 1917) y el famoso tres campanas. Todos los sistemas eléctricos y de aire acondicionado son nuevos y debieron instalarse sin dañar el edificio, así como los ascensores. Los dos viejos, en madera, se conservarán pero no se utilizarán. La principal remodelación a realizar fue la escalera de incendios, en el antiguo patio luminoso. No se almacenan muchos muebles. Sí, dos cajas fuertes originales, con llaves.

En el otro lado y conectado con el anterior, se encuentra el nuevo edificio, un hotel boutique de 4 estrellas, con 15 habitaciones diferentes repartidas en cinco plantas (y piscina arriba), que se encuentra en construcción en el lote que ocupa el almacén de la juguetes, acceso por Duque de San Germán. Una escalera abierta conecta las plantas iluminadas por una claraboya. Este trabajo es muy avanzado, a falta de tapizados y accesorios, con materiales de primera calidad, según el constructor, Luis Tirado, de Tiva Soluciones. La arquitecta es Elena Gil. «Lo que queda es la decoración y la limpieza», insiste Guerrero.

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