La presión hospitalaria obliga, una vez más, a poner a punto la octava planta del hospital San Pedro de Alcántara para enfermos de covid. Es la tercera vez que la gerencia del área de salud de Cáceres se ve en la necesidad de hacer uso de este espacio desde que comenzara la pandemia. Se trata de una superficie que se encuentra vacía desde que se abriera la primera fase del hospital Universitario y ha servido para descongestionar la primera y la segunda planta del San Pedro de Alcántara, donde se atienden a los pacientes de coronavirus. La planta se puso a punto el pasado jueves, cuando se reorganizaron las plantillas de enfermería que atenderán a los ingresados, que empezarán a ocuparla a lo largo del fin de semana.

Su apertura es una muestra de la situación sanitaria en el área de salud de Cáceres, que en estos momentos es preocupante, como en el resto de la región. Los especialistas aseguran que, tal y como evolucionan los datos, la pandemia se parece mucho a lo vivido la pasada primavera. Por esa razón el colegio de médicos ya ha requerido a las autoridades que tomen medidas «drásticas» y contundentes para intentar frenar la propagación del virus y evitar que lo de marzo y abril vuelva a repetirse. En el caso de Cáceres, las hospitalizaciones han crecido un 60% en una semana y los nuevos positivos se han duplicado, lo que ha supuesto también un repunte en los ingresos en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), aunque por el momento no existe la saturación que se vivió en primavera.

A pesar de que la previsión es que las próximas semanas la pandemia siga al alza, por el momento la Consejería de Sanidad descarta reabrir el hospital Nuestra Señora de la Montaña. Este edificio solo se ha utilizado una vez durante la crisis sanitaria, entre marzo y mayo, debido precisamente a que, por el elevado número de ingresos, el San Pedro de Alcántara se desbordó en una semana. El Provincial sirvió para aliviar las instalaciones, en las que ya no cabían más enfermos de coronavirus (casi toda las camas del San Pedro de Alcántara estaban ocupadas por pacientes de covid).

Al comienzo de la segunda ola se planteó de nuevo su reapertura; de hecho se sometió a una limpieza integral y se dotó del material necesario (está casi todo instalado porque no se desmontó cuando cerró tras la primera oleada). En aquel momento había unos 70 hospitalizados y saltaron las alarmas; en cambio la imposibilidad de encontrar plantilla para enfermería hizo que finalmente no se pusiera en marcha. Y fue un acierto, porque a los pocos días la pandemia se desinfló y los contagios bajaron de forma acusada; en parte por las restricciones puestas en la ciudad de Cáceres para frenar la propagación. Pero ha durado apenas dos semanas porque los contagios se han vuelto a disparar. Y a un ritmo mucho mayor que al inicio de esa segunda oleada. El equipo médico confiesa estar de nuevo en alerta y con temor a lo que ocurra en los próximos meses, con una navidades por delante.


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