Han pasado ya unos días, pero aún deben estar pensando en los buenos (también sufridos) momentos vividos. El ‘Desafío Las Hurdes’ fue especial para todos, también para Óscar Campos y Paco Gómez. Hicieron 145 kilómetros (lo que supone el perímetro de la comarca cacereña) en menos de 24 horas. «El reto» y el desenlace lo han contado ellos. En la salida, a las 20.00 horas, se congregaron vecinos, amigos y familiares de los deportistas, miembros de la agrupación Gregorio Marañón, aficionados al deporte de montaña en cualquiera de sus manifestaciones:senderismo, carreras por montaña, bicicleta, escalada…

«Fue muy emotivo», dicen Gómez y Campos. «Salimos de Pinofranqueado para afrontar las primeras rampas dirección Pedro Muñoz por la denominada Sierra del Gorrero, enseguida se nos unieron compañeros de la agrupación (Luis Sequí y Ricardo Gómez). Pronto llegó la noche y fue la luz de nuestros frontales los que nos abrieron pasao por la Sierra de Altamira y por encima de la población de Azabal hacia Casar de Palomero», relatan. En el Puerto del Gamo tuvieron el primer avituallamiento, hora y media después de salir. «Allí nos hidratamos y realizamos un cambio de acompañantes, en adelante serían Óscar Hernández y Sergio Jiménez».

Entre Casar de Palomero y La Pesga (14 kilómetros) se pasaba por encima de Ribera Oveja y por las lomas del Escuesar y Pinajarro. «Pudimos divisar las lunces de las poblaciones de la comarca de Trasierra y Tierras de Granadilla, y de la presa de Gabriel y Galán. «La mayor dificultad fueron las fuertes rachas de viento», cuentan.

En La Pesga se producía el segundo avituallamiento, «tanto líquido como sólido», a las 23.00 horas, con amigos y familiares dando ánimos. José María Marcos se unió al grupo hasta las salida, y desde ahí hasta Arrollobos Álvaro Garrido. Por pistas de la Sierra de las Cañas, «a la entrada de esta alquería de Caminomorisco pudimos ver sus eras en perfecto estado (00.00).

Alagón y Meandro
«A continuación llegaría el segmento más largo hasta ese momento», de 24 kilómetors, entre Arrolobos y Riomalo de Abajo, con Emilio y Vicente acompañando. El escenario eran las riberas del Alagón, «y a su paso el famoso Meandro Melero desde el Mirador de La Antigua». La llegada, a Riomalo, a las 3.00.
Desde ahí hasta Las Mestas (8 kilómetros, una hora) fue la única vez que no fueron acompañados. Al paso por la Casa de La Miel del Tío Picho se les unió Óscar Martín. «Este tramo de 21 kilómetros transcurrió por la ruta de Alfonso XIII», apuntan los deportistas, con paso por Las Mestas, Cabezo, Ladrillar y Riomalo de Arriba. «Finalizamos en el Puerto de Las Carrascas, donde comenzaba un nuevo valle, el de Casares de Hurdes», recuerdan Gómez y Campos. Aquí comenzaba a salir el sol. Con dos horas y media de antelación sobre lo previsto (las 8 en vez de las 10.30) la aventura continuaba.
El siguiente segmento (13 kilómetros) les llevó a las cimas más altas: Solombrero y La Canchera, de más de 1.600 metros, con las zonas más complicadas de transitar por la Sierra de La Correderina.

«Afortunadamente pudimos contar con Luciano Duarte, también de la agrupación, experimentado montañero y gran conocedor de la zona». A las 11 ya estaban en el Puerto de Esperabán.
El último tramo era el de mayor distancia:40 kilómetros, enter el citado puerto y Pinofranqueado. «Fue extraodinariamente duro», asumen los corredores, por dos motivos: el desgaste y las continuas subidas y bajadas, donde pudieron ver enclaves como Ciudad Rodrigo, Guarda, Descargamaría, Embalse del Borbollón, Villanueva de la Sierra, Torrecilla de los Ángeles… y en el interior dejando Aldehuela, Erías, Ovejuela y Sauceda.

El final, con acompañantes, fue todo disfrute y cansancio. «Fueron al final 23 horas y llegamos en buenas condiciones». El retom conseguido. La magia deportiva e infinita de Las Hurdes.


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