Luis Salaya preparará los presupuestos para 2021. Esta semana, si se respeta el anuncio, el proyecto estará ahí para iniciar el debate sobre el presupuesto participativo (esas pequeñas inversiones decididas por grupos de ciudadanos). En los últimos 7 días, el gobierno ha iniciado una segunda ronda de contactos con la oposición. El resultado es que ya tiene suficientes votos, trece. Lograr más parece bastante complicado. Para el alcalde y su vocero y consejero más político, Andrés Licerán, fue un éxito, pero solo en parte.

Obtienen el apoyo de Podemos no porque estén de acuerdo con lo que se está haciendo, sino porque «creemos que un gobierno de izquierda es lo mejor para la ciudad», argumentó Podemos esta semana en las redes sociales tras acusar al gobierno de inacción. De poca valentía para enfrenta problemas, de incapacidad para involucrar a otros … pero no dejará caer a Salaya. Y no dejar al gobierno socialista sin un presupuesto actualizado en un año difícil para la ciudad como lo será el 2021.

Y consiguen el apoyo de Teófilo Amores porque no obstaculiza ninguna decisión que bloquee al ayuntamiento. No tiene objetivos políticos. Su presencia en la sociedad comienza y termina en este plazo. En su caso llama la atención que un concejal electo por Vox esté facilitando el gobierno de un equipo socialista (esta semana es menos rara después de la votación en el Congreso que permitió al gobierno derogar el decreto de fondos europeos con la abstención de Vox). Amores dejó Vox unos meses después de que comenzara su mandato. Ha sido gratis desde entonces.

Con Podemos y Amores, el gobierno socialista es trece, mayoría absoluta. Con eso se va.

Salaya y Licerán intentaron sumar Cs, mejor con 16 votos que con 13 y alcanzar la máxima unidad posible en un año como el 2021, diferente a todos ellos. Pero la condición que plantea Cs no es tan fácil de aceptar. CS utiliza una excepción a la Ley de Finanzas Locales para que el préstamo de 8 millones que Salaya quiere solicitar se utilice para ayudar a empresarios y autónomos. La propuesta debe pasar primero el filtro de servicios municipales. También conviene aclarar si todo se puede destinar a este fin o si debe aplicarse el límite que se establece en esa excepción, que la dejaría a la mitad, y la deuda debe ser cancelada en dos años, cuando finalice el legislador. Y tercero, el gobierno local debería renunciar a las inversiones que quiere hacer, y ayer dejó en claro que no lo hará. Por tanto, no habría acuerdo con Cs.

Sumar a los otros dos concejales no corporativos, Francisco Alcántara y Mar Díaz, pertenecientes al partido Cáceres Viva, es complicado. Estos asesores han pedido al gobierno local una mayor ambición, que esta operación de crédito no se quede en 8 millones, sino que supere los 15 para financiar inversiones (algunas coinciden con las que el gobierno quiere acometer) que ayuden a generar actividades o que ya. terminar los gastos comprometidos. La lista, que incluye un incremento en la partida de ayudas empresariales, ya ha sido transferida a Salaya. Pero el gobierno ha anunciado que no realizará una operación de deuda con el monto solicitado por los dos asesores.

El acuerdo del gobierno socialista con el principal grupo de oposición, el PP, no está del todo excluido, el pueblo popular aún no ha hecho su propuesta y no lo hará hasta tener el proyecto de presupuesto, pero es muy complicado. La gente popular ya ha dicho que el camino de la deuda no era el mejor cuando el gobierno anunció que usaría una operación de crédito. Tendremos que esperar a que el PP presente su alternativa. Pero en el punto de partida, un préstamo para financiación de inversiones, ya había un desacuerdo.

Y con estos equilibrios en una sociedad con más colectivos que nunca, Salaya, Licerán y la alcaldesa de Economía, María Ángeles Costa, llegan al inicio del debate sobre presupuestos en la comisión de información. No es un éxito total, pero es un éxito, incluso la mitad, porque se aprobarán.

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