Vuelve a la Secretaría General de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) en Extremadura para «ayudar en todo lo que resulta posible» a que la pandemia no se lleve por delante a un eslabón fundamental del tejido productivo de la región. Candelaria Carrera (Zafra, 1974) conoce bien el terreno que pisa, aunque lo que pise en este momento sean las arenas movedizas a las que la pandemia está empujando a varios autónomos. Entre 2004-2009 ya ocupó la Secretaría General y después la presidencia del colectivo (2009-2011), antes de dejarlo para asumir la Dirección General de Empresa de la Junta de Extremadura durante el gobierno de Monago. Después volvió a su despacho de abogados y a ATA, donde ha estado dentro hasta la actualidad en la ejecutiva nacional como organizadora del Área de Mujer de la federación. Desde esa ‘ventana’ ha visto «y vivido» la huella que el covid-19 está dejando en los trabajadores autónomos.

Vuelve ‘a casa’ y lo realiza en un momento muy complicado .

Es verdad, aunque de alguna manera no me he ido nunca porque mi deber con los autónomos y autónomas de la región ha sido persistente. En primer lugar, porque yo soy también autónoma y sufro en primera persona todos y cada uno de los inconvenientes del colectivo.

¿Cómo lo afronta?
Deseo aportar mi granito de arena y poner mi trabajo y vivencia al servicio de los autónomos y fundamentalmente los asociados a ATA. Comprendía que era el momento de arrimar el hombro y no podemos escatimar ningún esfuerzo, porque la situación es francamente alarmante.

¿Qué es lo que más le preocupa?
Vivimos unos instantes muy complicados, con mucha incertidumbre, con caídas de ventas y restricciones en horarios y en la actividad que perjudican a todos y cada uno de los sectores, y a determinados como el turismo de manera muy particular. Los efectos de la pandemia pueden ser asoladores y lo autónomos conforman una parte básica del tejido productivo y empresarial extremeño.

¿Las medidas que se pusieron en marcha, como ERTEs o bien la prestación extraordinaria por el cese de actividad en su instante funcionaron?
Todas han funcionado y tuvieron un encontronazo positivo porque han permitido que se sostuviera la seguridad en el empleo y se evitara el cierre. Pero necesitamos que se tomen más medidas porque la situación no terminó.

¿Por ejemplo?
Por ejemplo que los ERTEs se prologuen hasta el objetivo del estado de alarma o se aplace el pago de los impuestos mientras dure el estado de alarma; que nos den una carencia en el pago de los ICO, porque no tenemos la posibilidad de devolver el dinero si no nos encontramos entrando, y que se reduzcan las cotizaciones de la Seguridad Social para esos que no logren llevar a cabo frente a su pago. Además es requisito que se reduzca el recargo por no llevar a cabo en oposición al pago de las cuotas a tiempo. No es posible que nuestra deuda se incremente un 10% el primer mes y un 20% a partir del segundo. Si no pagamos, está claro que es porque no podemos. Vemos expedientes de personas que no han fallado nunca y que en este momento no abonan porque están destinando ese dinero a mantener su negocio y a su familia.

El Plan de Empleo Autónomo se ha aprobado hace poco ¿Tiene dentro medidas dirigidas a la situación excepcional?
El plan de empleo autónomo incluye medidas indispensables, pero en este momento lo esencial es hallar que miles autónomos no cierren sus puertas de forma definitiva. Eso necesita articular medidas a nivel autonómico y en todo el país, como reducir el IVA para actividades como el turismo.

Según advertía ATA en un estudio, el 70% de los autónomos no soportaría un segundo confinamiento. No se llegó a ese radical, pero sí a limitaciones indispensables en la región.
Y se marchan a necesitar medias particulares. El 80% de los autónomos aseguran que su facturación ha disminuido respecto al año anterior y cerca de un 60% asegura que esa reducción supera el 60%. Son cifras insostenibles.

¿La brecha digital que se asocia a la mayor parte de las pequeñas compañias ha sido un hándicap?
Veníamos advirtiendo de la necesidad de digitalizar los negocios y es verdad que, como consecuencia de la primera ola de la pandemia y el confinamiento, hemos incorporado utilidades que están dando muy buenos resultados. Pero cada negocio tiene su cadena de valor y hay que adaptar programas concretos. Queda un film camino.

¿Tendrá algún efecto toda esta situación en la brecha de género en el empleo autónomo?
Bastante. Las mujeres hemos tirado del empleo autónomo en los últimos diez años. Por medio de nuestras novedosas altas y a que nuestros negocios duran más tiempo mercado, este régimen se mantuvo en positivo. Pero a causa de la pandemia se pierde un elevado número de autónomas y eso nos preocupa. En el momento en que nos vemos enfrentados a la necesidad de cuidar de las personas dependientes, ya sean hijos, progenitores o bien enfermos… se impone la realidad aplastante de que seguimos viviendo en una sociedad en la que la corresponsabilidad falla y somos las mujeres las que ofrecemos el paso.

¿Teme que haya un retroceso?
Hace unos años que se viene trabajando en el cambio de forma de pensar y se ha avanzado. Pero hay que articular ayudas concretas para evadir que las mujeres deban abandonar. Si tengo que cerrar mi negocio porque mis hijos están recluídos precautoriamente por un positivo en su clase, necesito poder contratar a una persona mientras que estoy recluída. Medidas de ese tipo son esenciales para establecimientos que deben estar libres como el comercio, que es importantísimo en nuestra red social autónoma.

¿Y con todo eso, dónde ha quedado la conciliación?
Ese va a ser nuestro gran caballo de guerra. Porque, sobre todo si decides ser madre, tendrás que pelear por tu negocio y aparte contra todos y cada uno de los elementos, e incluso contra ti misma, por esa conciencia popular inculcada a lo largo de los años en sociedades tan machistas como la española. Hay que continuar apostando por la educación en igualdad y arbitrar medidas de conciliación.






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