A solo trse días de la cumbre de jefes de estado y de gobierno de la Unión Europea, prevista para este 10 y 11 de diciembre, la incertidumbre que rodea a las negociaciones con el Reino Unido prosigue concentrando todas y cada una de las preocupaciones en Bruselas. No es, por otro lado, el único asunto explosivo al que se combaten esta semana los gobernantes de europa frente a un Consejo Europeo que va a ser otra vez presencial. Va a ser así porque los temas de la agenda necesitan que se miren a los ojos. Son cuestiones bien difíciles, comentan fuentes cercanas al presidente Hables Michel sobre la causa de reunir físicamente a los dirigentes de europa, pese a la pandemia de coronavirus, y las muchas minas por inhabilitar.

Ultimátum a Hungría y Polonia

Alén del Brexit, el gran quemacocos estos días para diplomáticos y gobiernos todavía es el veto de Hungría y Polonia al marco presupuestario de la UE para el periodo 2021-2027 y el nuevo fondo de restauración de 750.000 millones, en queja por el mecanismo para condicionar el desembolso de los fondos europeos al respeto de los valores de europa y el estado de derecho. Los intentos de la cancillera alemana, Angela Merkel, como presidenta semestral de la UE, por desbloquear la situación -por medio de una declaración política que de determinadas garantías a Varsovia y Budapest- han sido hasta la actualidad insuficientes. Todavía estamos en el ámbito A y nos gustaría llegar a un acuerdo pero si en las próximas horas no es posible deberemos movernos al plan B, han advertido este lunes fuentes diplomáticas.

Una advertencia que en esta ocasión suena a ultimátum o bien al menos máxima presión para que en la reunión de ministros de temas europeos de este martes los dos países den pistas de sus pretenciones. Y sucede que Berlín no quiere que este tema contamine la cima de esta semana. Requerimos una señal de Hungría y Polonia hoy o bien mañana como muy tarde. Si no tendremos que proceder a un plan B, han explicado fuentes diplomáticas con relación a la creación del nuevo fondo de recuperación a 25, sin Hungría o Polonia. La Comisión Europea ya comenzó a examinar probables opciones legales y asegura que hay al menos tres alternativas ejecutables.

De no haber acuerdo, la UE tendría que empezar a funcionar en 2021 con un presupuesto prorrogado que conllevará destacables recortes entre 25.000 y 30.000 millones- en políticas como la cohesión o bien el nuevo Fondo de Transición Justa y que también afectarán a ambos países del este. Preferimos un convenio a 27. La bola está en el campo de Polonia y Hungría y esperamos no tener que pasar a resoluciones subóptimas, ha destacado la ministra de exteriores de españa, Arancha González-Laya.

Recorte de emisiones del 55% para 2030

Lo que ocurra con el presupuesto va a ser clave para un segundo expediente que permanece negado a la espera de una solución sobre la financiación europea como es el deber de reducción del 55% en las emisiones de CO2, respecto a los niveles de 1990, para el año 2030. El plan de la UE es conseguir un acuerdo en la cima del año pero dependerá de la pelea sobre los fondos europeos. Si se soluciona el Marco Presupuestario Plurianual posiblemente los 27 lo acuerden, aseguran fuentes diplomáticas de la UE. De lo contrario, añade un alto cargo de la Comisión Europea, podríamos tener también un retardo en el objetivo de reducción.

Sanciones a Turquía

Es otro de los asuntos espinosos. La disputa por la delimitación de las zonas marítimas entre Grecia, Chipre y Turquía y el inicio de las perforaciones y prospecciones de hidrocarburos de Ankara en la región económica exclusiva de los 2 países de europa ha disparado las tensiones. Más allá de la solicitud de sanciones de Atenas y Nicosia, los 27 eligieron a principios de octubre ofrecer una exclusiva ocasión al Gobierno de Recep Tayyip Erdogan.

Desde entonces, los movimientos de Ankara han sido nulos y todo apunta a que en esta ocasión sí la imposición de sanciones va a estar encima de la mesa en la cima. Hasta ahora no ha habido ningún desarrollo positivo así que nos movemos en esa dirección, han afirmado fuentes diplomáticas alerta de la agenda de la cima. La ventana de ocasión precisamente se está cerrando. Consideramos que es muy importante la solidez europea mas también mantener una agenda positiva entre Turquia y la UE, defiende la ministra de exteriores de españa, Arancha González-Laya.

Recomponer las relaciones con EEUU

Si bien Donald Trump no abandonará la Casa Blanca hasta el 20 de enero, la última cima del año también servirá para bendecir la novedosa estrategia de la UE hacia USA que contempla una cumbre con el presidente electo, Joe Biden, a lo largo de la primera mitad de 2021 en Bruselas. La agenda desarrollada por Michel apuesta por relanzar las relaciones desde cinco enormes bloques: pelea contra la pandemia, recuperación económica, pelea contra el cambio climático, impulso al multilateralismo y promoción de la paz y seguridad.

Exactamente las mismas áreas agarradas por el vicepresidente Josep Borrell en la agenda que procurará desarrollar en el momento en que el demócrata se siente en el despacho Oval, empezando por sepultar los numerosos contenciosos abiertos por Airbus, el acero y aluminio o la aceituna de españa. No diría que de ahora en adelante todo va a ir bien porque en varias áreas no será el caso. No somos ingenuos porque va a haber áreas en las que no estaremos según la Administración Biden pero regresamos a una situación más racional, opina un alto cargo del Ejecutivo comunitario.






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