En el 2006, el director estadounidense Michael Goi rodó su primera película, ‘Megan is missing’, una aterradora y altamente escabrosa exhibe de found footage -o simulación de metraje encontrado, tipo El proyecto de la hechicera de Blair o ‘REC’- para la que no encontró distribución hasta cinco años después. El largometraje, rodado con diferentes formatos de cámara y pantallas partidas para darle el máximo realismo al asunto, relataba la desaparición de una joven estudiante tras haberse citado con un tipo por medio de internet, y la posterior investigación por parte de una amiga, con dosis bastante incómodas de crueldad y terror que llegaron a ocasionar que hasta fuera prohibida en países como Novedosa Zelanda. Durante estos años, Megan is missing había vivido en una especie de limbo hasta el momento en que, de manera impactante, ha surgido de las semas del olvido para transformarse de repente en uno de los superiores fenómenos virales de TikTok de los últimos tiempos.

En escasas horas, y bajo el ‘hashtag’ #MeganIsMissing, más de 90 millones de usuarios de la red social (la cifra va a haber subido, desde luego, cuando hayan acabado de leer este artículo) publicaron sus reacciones antes del visionado, a los 30 minutos y al final de la perturbadora película. Habitualmente, hablamos de vídeos en los que los jóvenes e impresionables espectadores, traumados por la sucesión de malsanos episodios de genuino ‘torture porn’ que el largometraje proporciona a lo largo de sus 89 minutos, pasan de la risa al llanto. En otras ocasiones, se preguntan, dado el realismo pseudo-documental del filme y visto que está, de alguna forma, inspirado en hechos reales, si la desdichada Megan existe.

Goi, colaborador de Ryan Murphy y Brad Falchuck en series como ‘Glee’ y ‘American Horror Story’, tuvo noticia de la bola de nieve viral mediante entre las personajes principales del largometraje, Amber Perkins. Alarmado, el director decidió difundir un mensaje en TikTok dando consejos sobre cómo verla: «Allá van: no mires la película en mitad de la noche, no la veas solo y, si ves que las expresiones ‘Photo Number One’ se muestran en tu pantalla, tienes 4 segundos para apagarla si no quieres iniciar a ver cosas que quizá no te agradaría ver».

El filme, como decíamos, está inspirado en hechos reales. Más o menos reales, todo sea dicho. Por lo visto, Goi se basó en varios casos de secuestro de pequeños, por lo que su intención era, afirmemos, pedagógica, ya que se trataba de enseñar a los padres los peligros que los chavales tienen al desenvolverse por la red sin supervisión. Otra cosa es que al director se le fuera la mano en la exposición explícita de la tortura y la crueldad sexual a la que es doblegada el personaje menor de edad que da título a la película, lo que motivó que recibiera furiosas críticas tras su estreno con limite en el 2011.







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