Cerca de 400 vehículos, según la organización, han participado esta mañana en Cáceres en la caravana convocada por el comercio con el apoyo del Círculo Empresarial de la ciudad para protestar por el cierre de sus negocios, efectivo desde el pasado 7 de enero. A la protesta se han sumado también empresarios de la hostelería a título particular. «Queremos trabajar. No queremos ayudas, queremos indemnizaciones. A ingresos cero, impuestos cero», han sido algunas de las consignas que repetían desde el megáfono del coche que lideraba el convoy. Los demás vehículos portaban también carteles con esas mismas proclamas así como la que llevan pronunciando desde que se decretaron los cierres por parte de la Junta de Extremadura para reducir la movilidad y con ello los contagios: «No somos culpables».

Entre los participantes estaba Filo Claros, propietaria de la tienda Trébede en Cáceres, especializada en moda para ceremonia y eventos. «Tenemos un stock paralizado desde hace un año. Lo tenemos pagado, no lo hemos vendido y no podemos ni venderlo como sea en las rebajas. No podemos pagar seguros, seguridad social, alquileres y en unos días también los ICO si no nos dejan trabajar. Si el problema es la pandemia y hay que bajar la curva de contagios, que nos cierren a todos y lo resolvamos cuanto antes», reclamaba. «Con el año que llevamos vamos a perder por completo el mes de enero», decía también Emilia Rodríguez, de Ónice Boutique.

La caravana partió a las 11.00 horas del recinto ferial donde se concentraron los vehículos participantes, que iban rematados con globos blancos. Media hora después, cuando se adentraban en el centro de la ciudad por la avenida de Alemania, aún había coches saliendo del recinto ferial, según confirmó la policía local. Coches, furgonetas y hasta grúas fueron desfilando ocupando uno de los carriles y escoltados por los agentes locales, por las calles más céntricas de la ciudad, entre ellas la avenida de España, Virgen de la Montaña, Clara Campoamor o Virgen de Guadalupe. Pasaron también por los dos grandes centros comerciales de la ciudad (Ruta de la Plata y Carrefour) a los que señalan como responsables de las aglomeraciones que han motivado el cierre de todo el comercio por parte de las autoridades sanitarias. En algunos puntos del recorrido estuvieron acompañados por los aplausos de los viandantes. La protesta terminó en la planada de aparcamientos de Carrefour, aunque muchos vehículos no llegaron a completar el recorrido. 

Allí se leyó también un manifiesto en el que reclamaron «trabajar, no a costa de la salud ni con privilegios de ningún tipo». «Queremos reducción de la presión fiscal en la misma medida que se reduce nuestra capacidad de trabajo”, señalaron.

Alertan además de la precaria situación del sector tras el último año: «Hemos visto caer a muchos compañeros, extinguiendo negocios familiares junto con sus sudores y echándose en brazos de un futuro negro por incierto. Hemos visto cerrar persianas, esas que tanto duelen a nuestro presidente, a sabiendas de que tras ese acto de desesperación no habían ninguna recompensa», han proclamado los empresarios del comercio cacereño.

El colectivo pide a la administración «diálogo» y que cuente con ellos para permitirles ser parte de la solución. «Nosotros no somos un problema, somos parte de la solución», han destacado.  

Desde las asociaciones del comercio de la ciudad han subrayado la respuesta que ha conseguido la convocatoria y confían en que esta semana se les dé un respiro y se les permita abrir aunque sea que de forma parcial.

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