La situación mejora, pero los especialistas auguran que esta tercera ola nunca dejará de arrancar. Es decir, esperan tener cero pacientes ingresados ​​en cualquier momento, aunque la presión hospitalaria baje al mínimo. Lo mismo sucedió con la segunda ola, que se superpuso con la tercera.

En cualquier caso, advierten: no será el fin de la pandemia. De hecho, ya tienen la mirada puesta en Semana Santa, cuando están convencidos de que llegará una cuarta ola, sobre todo por la libertad de movilidad que se busca (el gobierno central ya ha anunciado que los primeros viajes nacionales podrían realizarse durante Semana Santa, que este año se celebra entre el 28 de marzo y el 4 de abril).

Por ello, están convencidos de que los hospitales se volverán a llenar a partir de abril. Eso sí, a diferencia de lo que está sucediendo actualmente: para esa fecha se espera que la mayoría de la población anciana con enfermedades, la más vulnerable a esta enfermedad, esté vacunada.

Por otro lado, también se teme la llegada de las variantes sudafricana y brasileña. El stock británico ya ha llegado a Cáceres y al resto de la comarca y, aunque por el momento no es el dominante, se han detectado muchos casos, teniendo en cuenta que, según los primeros estudios, es más contagioso que el actual. Ya no es virulento, a pesar de que ya tres personas han sido hospitalizadas por esta cepa en el hospital San Pedro de Alcántara.

Ninguna de las otras mutaciones se ha secuenciado en este momento, pero son las de mayor preocupación, principalmente porque no está claro si la inmunidad natural funciona (es decir, se han detectado reinfecciones en personas que ya habían sido infectadas) o la efectividad de la vacuna. . Por este motivo, Cáceres ha instalado un nuevo sistema de PCR que nos permite saber qué cepa está afectando al paciente.

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