Más de tres años han pasado ya desde el momento en que el grupo árabe Al Khaleej Sugar, entre los superiores productores mundiales de azúcar, diera a conocer su intención de crear una planta azucarera en las instalaciones de Expacio Mérida, un parque empresarial propiedad del Gobierno regional ubicado a unos cinco quilómetros de la ciudad. Hoy no se ha puesto ni una piedra sobre el lote, lo que ha ocasionado que el alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, le haya dado un ultimátum a la empresa. Este diario ha intentado ponerse en contacto con la compañía en varias ocasiones para entender en qué punto se encuentra el proyecto, sin haber obtenido respuesta hasta hoy.

A inicios de septiembre, el primer edil aseguraba que si la promotora no daba antes de final de año «un paso adelante» sobre la ejecución del emprendimiento, el consistorio solicitaría a la Junta de Extremadura que desbloqueara el suelo sosprechado en Expacio Mérida para esta industria, que está «retenido mediante la sociedad Feisa con unos acredites y una garantía por parte de la empresa». Osuna explicó que unos cuantos meses atrás había mantenido una charla con el presidente del Ejecutivo extremeño, Guillermo Fernández Vara, y este le había trasladó que «la compañía proseguía muy interesada, pero que los plazos de la empresa eran otros plazos». En verdad, este períodico también ha tratado de entender el posicionamiento del Gobierno sobre este tema, pero sin éxito por ahora.

El 30 de junio de 2017, el Períodico Oficial de Extremadura (DOE) publicó un aviso por el que se sometía a información pública la solicitud de la autorización ambiental integrada y el estudio de encontronazo ambiental para el emprendimiento de una planta de procesado de remolacha para la elaboración de azúcar refinado, impulsado por la empresaria dubaití Hassa Jamal Al-Ghurair, hija de Jamal Majid Al-Ghurair, fundador y director general de Al-Khaleej Sugar. Desde un primer momento, la Junta y el consistorio se pusieron manos a la obra para hacer más ágil los trámites administrativos que pedía la compañía, ya que esta no tenía decidido aún si desarrollar la industria azucarera en Mérida o en Harrogate (Reino Unido).

En diciembre de ese mismo año, el emprendimiento recibía la declaración de encontronazo ambiental y la autorización ambiental dentro por parte de la Junta, que además aprobaría el proyecto de reparcelación de Expacio Mérida para solucionar las peticiones en materia urbanística. Aparte, el municipio además modificó sus ordenanzas fiscales a solicitud de la compañía. De esta manera, el conjunto árabe recibiría una bonificación del 95% en el pago de los impuestos de construcción, recursos inmuebles y ocupaciones económicas, ya que el proyecto había sido proclamado de interés municipal, así como había solicitado.

Un año más tarde, el presidente extremeño y el gerente de Ibérica Súgar Company, compañía con sede en Mérida y perteneciente al grupo Al Khaleej Sugar, firmaron un acuerdo con el protocolo general de actuación para desarrollar la planta azucarera en Mérida, que se escenificó en una rueda de prensa. El deseo de Ibérica Sugar era poder iniciar las proyectos en el primer semestre de 2019 y los trabajos se extenderían por un par de años.

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