La artista valenciana Rosa Torres ha escenificado este miércoles en el Centre del Carme de Valencia la destrucción simbólica de 300 maravillas artísticas que le fueron plagiadas, una idea con la que ha querido manifestar públicamente que el plagio de obras de arte no debe quedar impune.

La autora marcó las obras plagiadas con la palabra ‘fake’ en rojo, en un acto con el que pone punto final a un proceso judicial que se ha extendido a lo largo de más de diez años y tras el cual ha podido sacar de la circulación 300 proyectos, que le han supuesto un agravio de cerca de un millón de euros.

Torres descubrió en el 2008 el plagio de dos obras suyas que colgaban de una clínica estética en València y también interpuso una demanda por un delito contra la propiedad intelectual, tras lo que se abrió una investigación que le llevó a encontrar cerca de 300 cuadros delegados por las distintas franquicias de esta clínica en toda España.

Tras una década

Tras una década, la sentencia ha reconocido el plagio y permitió reunir las piezas para su destrucción, aunque no se ha podido saber un culpable ni conseguir indemnización, al estar el autor de los cuadros en sitio desconocido y frente a la duda razonable de que el dueño de las clínicas conociera la obra de Rosa Torres.

La artista ha manifestado su agradecimiento al Centre del Carme por poner a su disposición la Sala Refectori para reivindicar los derechos de propiedad intelectual de los artistas, que «en muchas ocasiones son transgredidos» y que en su caso le han provocado «un visible perjuicio» en su carrera profesional.

Los plagios introducían cambios en las formas y colores que destrozaban la configuración estética de la obra de Torres, la cual ha calificado de «un efecto de mal gusto», opuesto a sus proposiciones estéticas, «muy meditadas y mesuradas».

«Sucesión de disparates»

El abogado de la Associació d’Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC), Alexandre Devís, ha señalado que la instrucción del caso en un primer momento fue «una verdadera sucesión de disparates» y la causa se cerró hasta tres veces, la primera de nada más recibirse la situacion sin abrir diligencias sobre esto.

El director del Centre del Carme, José Luis Pérez Pont, ha señalado la consideración de visibilizar estos hechos, para reivindicar una acción eficaz de la justicia a favor de la propiedad intelectual de la creación artística, a fin de que los artistas conozcan sus derechos y los apoyos con los que cuentan, y como advertencia a los autores de estos plagios, «cuyo delito no puede quedar impune».

Rosa Torres estudió Preciosas Artes en la vieja Escuela de San Carlos, en este mismo espacio del Centre del Carme, y a inicios de los 70 entró en contacto con las vanguardias valencianas, como el Equipo Crónica y el Equipo Realidad.

En 1982 representó a España en la Bienal de Venecia y posee una dilatada trayectoria artística de cerca de 50 años creando y exponiendo en más de 300 muestras, tanto en la Comunitat Valenciana como en otros puntos de España y América latina.






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