Unicaja Banco y Liberbank han convocado a sus consejos de administración en junta extraordinaria en la tarde de este martes 29 de diciembre con el propósito de dar el visto bueno definitivo a la operación de concentración. Las entidades estaban desde hace semanas en la etapa final de un proceso cuyos contactos preliminares fueron comprobados a inicios del pasado mes de octubre después del aviso de la unión entre CaixaBank y Bankia para hacer el banco más grande de España. Desde ese momento, se han ido produciendo sucesivas asambleas con el fin de acercar posturas, sobre todo en relación a ciertos flecos de la fusión respecto a los que había cierto bloqueo, fundamentalmente relacionados con el gobierno corporativo.

Una vez se consiga el visto bueno de los consejos, y a falta del voto conveniente de los inversionistas y de los diferentes reguladores y autoridades de rivalidad, la operación va a dar lugar a la quinta mayor entidad por volumen de activos en España (ahora materializada la fusión entre CaixaBank y Bankia), al sumar 108.826 millones de euros (63.002 millones de Unicaja Banco y 45.824 millones de Liberbank, según datos de junio de 2020). La entidad combinada tendría una plantilla de 9.972 usados (6.274 de Unicaja Banco y 3.698 de Liberbank) y una red de 1.608 áreas de trabajo (1.029 de Unicaja y 579 de Liberbank.

Esta vez la ecuación de canje no ha sido un escollo como en el primer intento de fusión que llevó al traste a la operación en mayo de 2019. Por último, el reparto quedará en torno al 59,5% para los accionistas de Unicaja Banco y el 40,5% para los de Liberbank.

En cambio, el conflicto en el reparto de poderes fué retrasando el paso definitivo, un elemento condicionado además de esto por las demandas del Banco Central Europeo (BCE), organismo que quiere evitar que los presidentes de las entidades financieras tengan funcionalidades ejecutivas.

El BCE habría concedido un periodo transitorio de dos años para que Manuel Azuaga (Unicaja Banco) acepte la presidencia ejecutiva del futuro nuevo banco y que Manuel Menéndez (Liberbank) ocupe el cargo de consejero encargado. En ese instante, Azuaga se jubilará al alcanzar la edad de los 75 años y los puestos serán reevaluados.

Cuando finalice el periodo transitorio, Unicaja Banco va a deber ofrecer a un nuevo presidente no ejecutivo y, en su caso, Menéndez asumiría funciones ejecutivas en su cargo de consejero encargado. Desde un comienzo, la idea de los dos conjuntos era que sus consejos tengan la posibilidad de cerrar la operación este 2020, debido a que, de lo contrario, tendrían que empezar otra vez el proceso de trueque de información y de ingreso a sus respectos libros de contabilidad.

La fase de ‘due diligence’ (auditoría legal) usa como referencia las últimas cuentas cerradas, en este caso las que corresponden al primer semestre de 2020. Si el acuerdo no llegaba antes de que terminara este mes, en el que las festividades solamente dejaban días hábiles, deberían reiniciar otra vez el análisis para utilizar las del último periodo cerrado en el último mes del año.

Los responsables de realizar la ‘due diligence’ han sido PwC y Deloitte, en tanto que los aconsejes elegidos fueron Uría Menéndez y Mediobanca, del lado de Unicaja Banco, y Ramón y Cajal y Deloitte de parte de Liberbank.






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